Hablar del Sr. Humberto Garza es remontarnos a la época romántica de la lucha libre… Cómo olvidar aquellos duelos contra los mejores exponentes de su época, en los que el «Niño Travieso» hacía gala de su estilo lleno de picardía, pero a la vez efectivo… Cómo olvidar también esa pareja que formara junto a su inseparable amigo, el Sr. Rubén Juárez…

BOX Y LUCHA llegó hasta su consultorio ubicado en la Colonia Independencia de la ciudad de Monterrey para refrescar un poco la memoria.

¿En qué año se retiró de este deporte?
«Oficialmente no me he retirado, sólo que por allá del año 1975 con la desbandada de la casa Lutteroth, René Guajardo forma la «División del Norte», entonces mi pareja Rubén Juárez y yo decidimos apoyarlo. Se puede decir que yo tenía retiro de torero, ya que me iba y luego regresaba».

¿Qué diferencia encuentra entre la lucha de antaño y la de ahora?
«Antes los luchadores entrenábamos más en el gimnasio, había más creatividad. Los elementos de antes de pronto sacaban un lance o llave nueva, cosa que no se ve hoy».

¿Háblenos de su pareja Rubén Juárez?
«Batallamos mucho para llegar a la capital y una vez ahí duramos todavía como un año para destacar. Y es que las estrellas de la época no nos dejaban, pero poco a poco fuimos abriéndonos paso con base en los triunfos de mi pareja sobre Espanto II —a quien incluso desenmascaró— y también mis triunfos sobre gente tan experimentada como Karloff Lagarde, Nazi, Gladiador, etc…»

¿Con quién más hizo pareja?
«Me acoplé bastante bien con señores como Black Shadow, Blue Demon, inclusive todavía alcancé hacer pareja con Tarzán López».

¿Cómo surge el mote del «Niño Travieso»?
«Resulta que, al hacer pareja con Rubén Juárez, éste era la reciedumbre sobre el ring, la seriedad, y yo como tenía un estilo alegre y picaresco, la gente empezó a identificarme como tal».

Casa Lutteroth

¿Que nos puede contar sobre su estancia en la EMLL?
«Prácticamente ahí realicé toda mi carrera. En mis tiempos nada más la casa Lutteroth dominaba el panorama. Cuando te castigaban te ibas a tu casa a descansar. Antes había más disciplina, los mismos jefes te obligaban a ser más responsable, incluso una de las formas de castigarte era mandarte a la costa del pacifico que muchos llamábamos «las giras de hambre».

¿Quién fue su maestro?
«Maestro, lo que se dice maestro, no tuve, digamos que aprendí de todos. Les aprendí bastante a señores como Tarzán López y Jesús «Murciélago» Velázquez».

¿Cuántos años duró como profesional?
«Poco más de 30 años».

¿A qué le atribuye las malas entradas a nivel nacional?
«En la actualidad no existe creatividad, faltan ídolos que impacten como un Santo, Solitario, Rayo de Jalisco, Blue Demon, nombres que ante su conjuro se llenaban las arenas».

«Me acuerdo que Rubén Juárez y yo fuimos los iniciadores de los martes populares de la Arena
Coliseo de México. El primer martes iban a vernos escasas 50 personas, a la siguiente semana ya fueron como 200 personas y así gradualmente hasta que al término de un mes y medio ya estaba la arena llena, claro, tenían mucho que ver los rivales a los cuales nos enfrentábamos».

¿Alguna anécdota que nos pueda revelar?
«Frankestein sentía celos de Rubén y de mí y nos dijo que nos iba a tronar. Fue entonces cuando mi pareja agarró y le tronó la rodilla. Este señor nos quería tronar y resultó tronado».

¿Cuánto tiempo tiene de no regresar a la capital?
«Bastantes años, la última vez que fui, fue cuando se enfrentó Héctor Garza contra Satánico por las cabelleras, me dio mucho gusto ya que mucha gente se acordó de mí y se tomó fotos».

Héctor Garza

¿Alguna vez pensó que su hijo Héctor Garza llegaría tan lejos?
«Honestamente no, Héctor Garza al igual que mi otro hijo Humberto Garza Jr. empezaron entrenando por hobbie. Héctor empezó en la Plaza Monumental de Monterrey en tiempos del Sr. Carlos Elizondo y al igual que su hermano Humberto tuvo su etapa de fogueo en esta plaza, nada más que Héctor empezó a destacar más debido a las oportunidades que le brindaron en el Distrito Federal».

¿Quién fue su más grande rival?
«En mis tiempos todos eran duros, pero especialmente recuerdo los encuentros con Gory Guerrero. Este señor sí era rudo».

¿Cuánto tiempo tiene dedicándose a la quiropráctica?
«Actualmente atiendo un consultorio de mi propiedad junto con mis hijos que son profesionales en la materia resulta. En mi etapa de luchador activo atendía a los compañeros que resultaban con una lesión y ahí fui agarrando práctica, después decidí dedicarme a esta especialidad en la cual llevo ya bastantes años».

¿Algo más que quiera agregar?
“Un saludo para todos aquellos que aun se acuerdan de mí y un saludo muy especial para el Dr. Alfonso Morales”.

Esta entrevista se publicó en la revista BOX Y LUCHA edición 2589, en diciembre del 2002, por Asención Ibarra.