Aún conserva en su rostro los surcos que ha dejado la lucha libre y el padre tiempo, un rostro duro que cambia cuando uno platica con él de su vida, su deporte, entonces se transforma su cara, sus ojos cobran un extraño brillo y sus conceptos son analíticos y profundos.

Su infancia

«Nací el 5 de febrero de 1932 en Corea, tras la invasión japonesa a mi patria. Mis padres decidieron emigrar, llegaron primero a Mérida y unos días después a la Ciudad de México y aquí nos quedamos, ya que tenían pensado ir a los Estados Unidos. Mi nombre real es FELIPE HAHN LEE y el de mis padres Dolores Lee y José Hahn. Vivíamos en la Colonia Guerrero en una vecindad que se llamaba «El Pueblito», éramos pobres, pero de ninguna manera infelices, no era yo muy bueno para el estudio ya que vivir ahí era difícil, recuerdo con cariño a mis hermanos Emma; Marisela, Salvador y Mario».

«Inicié mi carrera deportiva levantando pesas, estuve preseleccionado para la Olimpiada de Helsinky; a los 18 años competí en el concurso de Mr. México y tuve la fortuna de llegar a la final. En los gimnasios donde entrenaba, también lo hacían muchos luchadores y ellos me invitaban a que practicara lucha libre; fue Valente Pérez quien me dio la primera oportunidad y esta fue una gira por La Habana. Recuerdo que íbamos MÉDICO ASESINO, CARLOS MORENO, ALEX ROMANO, PEDRO BOLAÑOS, HURACÁN RAMÍREZ, «JAROCHO» ROJAS y SERGIO SAUCEDO».

«Cuando retorné de La Habana me olvidé de la lucha libre por espacio de seis u ocho meses hasta que un día me llamó el señor Chucho Lomelí para que luchara en sustitución de un japonés que no había llegado a México, fue así como luché en Morelia en mano a mano contra Carlos Moreno, pero como tenía que aprender los secretos de este deporte me metí a entrenar con SUGI SITO, MANUEL ROBLES y DANIEL ALDANA, ahí estuve perfeccionando mi lucha por dos años hasta que un día me mandaron a Monterrey, estuve trabajando por allá durante dos años, creo que se habían olvidado de mí hasta que me mandaron llamar y me dieron pasajes para que fuera a Venezuela con el CAVERNARIO GALINDO y DICK MEDRANO».

Esa época

FELIPE HAM LEE sigue hablando: «Había pocos luchadores y mucho celo profesional, cada lucha era una prueba, tuve muchos rivales, todos difíciles, pero recuerdo dos que eran muy duros: RAY MENDOZA y CAVERNARIO. Tras 33 años de estar en los cuadriláteros decidí retirarme, esto fue en Kuwait, ya que me había prometido que cuando la gente se metiera conmigo y me dijera que estaba viejo, era el momento del adiós, porque no quería que me pasara lo que al CAVERNARIO o al BULLDOG. Mis mejores logros fueron en el extranjero, siempre me esforcé y quise ser el mejor y no del montón».

«Es difícil tener una familia, pero es posible, para esto hay que tener principios y no aventarse a algo que no sabe uno donde parará. En la actualidad la lucha libre mexicana tiene mucha influencia gringa, como de lucha de hombres vs. mujeres, aunque hay que tener en cuenta que no todo tiempo pasado fue mejor y en la lucha actual ahora se juega la vida, el público que va a la Arena Coliseo es diferente al que va a TRIPLE «A», el CMLL es el último baluarte de la lucha libre a nivel serio y para muestra un botón: la contienda del VILLANO III y ATLANTIS fue una obra maestra. Sugiero a los jóvenes que continúen siempre aprendiendo ya que cuando uno cree que lo sabe todo, ya se le olvidó algo».

“Santo y Guajardo entre lo mejor en la lucha libre”: Felipe Ham Lee

Sin duda alguna, Felipe Ham Lee vivió una gran etapa dentro de la lucha libre, fueron 33 años los que el mexicano, hijo de coreanos, estuvo activo dentro del deporte de las llaves y contra llaves. Alternó con figuras como Santo, Blue Demon, Black Shadow, Gory Guerrero, Cavernario Galindo, Ray Mendoza, Karloff Lagarde, René «Copetes» Guajardo, Hermanos Espanto, Enfermero, Huracán Ramírez, «Tonina» Jackson, Dorrell Dixon, Rayo de Jalisco, entre otros. Vivió una gran etapa y hoy él nos cuenta como juez lo bueno y lo malo que le ha tocado ver en la lucha libre.

«La verdad es que en los 33 años que estuve dentro de este deporte fue algo muy significativo, antes que nada, hay una persona a la cual yo le debo el estar inmerso aquí y ese es Valente Pérez (QEPD). Llevo grandes recuerdos dentro de este deporte que no te acabaría de contar en 15 días, la verdad es que hay momentos grandiosos de muchos de mis compañeros, no sólo míos. La lucha libre se convirtió para todos nosotros en el «modus vivendi», que le dio educación a nuestros hijos y seguridad económica a nuestras familias».

«La lucha libre era recia y dura, pero hay dos hombres dentro de la lucha libre que los llevo muy grabados en la mente: René Guajardo y Santo. El «Copetes» fue un luchador muy completo porque a pesar de que no era un monstruo de tamaño, era un hombre de 87 u 88 kilos, valiente, muy bueno con los puños y sabía muy bien lo que era la lucha libre. Era como los buenos toreros: le sacaba lucha a lo que le pusieran enfrente, eso es lo importante».

«Santo, el Enmascarado de Plata, fue el luchador taquilla, el hombre que nunca se olvidará porque donde se presentaba llenaba. Es el ícono de este deporte y nunca habrá un luchador como él. En verdad parecía un santo, tenía un carisma y un ángel muy especial».

El buen luchador nace, no se hace

«Lo bueno de la lucha libre es que se ha reconocido como un deporte-espectáculo duradero. Hubo un momento en que la lucha se vio en una malísima situación económica y daba pena. Pero hay que reconocer que han desfilado grandes luchadores que han hecho crecer esto, el luchador mexicano es creativo y es luchador con hambre. La verdad es que el buen luchador nace, no se hace, no puedo decir yo quién ha sido el pésimo o el malo, pero cuando quieren aprenden, y yo tengo ejemplos como el «Canelo» Segura: nació en pañales de luchador, no entrenaba mucho y destacó. Otro luchador que en verdad merece mis respetos es Wagner, la verdad que fue un hombre que reunió las características para sobresalir. Todos tenían su estilo, no los puedo comparar, cada cual sabía el tipo de lucha que desarrolló».

«Hay un hombre al que hay que hacerle un gran reconocimiento por traer este deporte a nuestro país y ese es Salvador Lutteroth (QEPD), que fue sin duda el promotor más exitoso que tuvo este país. Un hombre que se dedicó de lleno y logró heredar esa manera de pensar a sus sustitutos y la prueba es que lograron construir ese imperio de la lucha libre que es el CMLL».

Lo mejor y lo más triste que ha visto

«Sucesos dentro de la lucha libre viví muchos, pero los que llevo grabados con más recuerdo son los llenos del Santo, la verdad era impresionante ver a tanta gente. Hay una lucha que en serio no olvidaré, es la mejor lucha que yo he visto, a lo mejor dirán que estoy mal, pero esta lucha la dieron hace unos meses los Habana Brothers contra Ricky Marvin, Volador Jr. y Virus».

«Lo más triste que he visto en estos 33 años es ver gente que chotea la lucha. Siento tristeza, rencor hacia ellos, porque si no pueden lograr a la buena el estrellato o llamar la atención de la gente, no es justo hacer tonterías arriba de un ring, eso es lo más deplorable que he visto en mi etapa de profesional y retirado».

«Para concluir, les contaré una anécdota que recuerdo con mucho agrado: resulta que una vez luchamos de pareja Santo y yo para Shadow y Guajardo. El Santo usaba lentes de contacto y cuando íbamos de los vestidores al ring al Plateado se le cayó un lente porque lo agarraron de la cara y para acabarla de amolar en la primera caída Guajardo le tiró un izquierdazo y le tiró el otro lente. Perdió mucha idea de lo que era la distancia, perdió ring y cuando realizó un lance hacia Shadow se siguió y pasó como a medio metro y cayó por las butacas. Si en verdad existe la reencarnación, me gustaría volver a ser luchador».

«Por último, muchas gracias por llevar a la gente estos recuerdos que vivimos en carne propia».

 

Estas entrevistas se realizaron en la revista BOX Y LUCHA, ediciones 2465 de 2000 y 2634 de 2003.