Erre con Erre Rudazo

De aquel luchador incipiente, Engendro, enmascarado y con movimientos torpes, a este Terrible –pelón y con un toque de pandillero chino- hay un abismo de diferencia. La consagración de este gladiador es inminente y, con todo el respeto que nos debe merecer Rush, el regiomontano se ve enorme debido a la maduración que ha logrado, no sólo en lo relativo al llaveo sino también a los factores que van de la mano con esto.

Me refiero a las mañas que se tienen para derribar a los contrincantes, la lucha sucia que facilita el trabajo, la condición física y la fortaleza –que no necesariamente son lo mismo- y ese romance que brotó con el público de la México catedral en el momento mismo de su “desgracia” por perder el combate de apuestas cabellera contra cabellera y que, supongo, durará por muchos años.

Todo ello conforma una receta que pudieran envidiar los más selectos luchadores, aquellos que están viviendo las mieles de este deporte pero, hay que decirlo, aún no logran ese contacto con la gente. Y este es un hilo muy delgado, tanto, que parece imperceptible. Para lograr esa fusión con el respetable se necesita, como en La Bamba, un poco de gracia y otra cosita, y arriba y arriba.

Un caso similar al de El Terri es el de Shocker quien, al caer en la lucha de apuestas frente a Mister Niebla empezó a cobrar notoriedad y, no obstante que no era un luchador de la bola, se fortaleció aún más, al grado de convertirse en el favorito de los aficionados por una década por lo menos. Y así podemos citar otras historias: la de Black Warrior, quien al perder su tapa frente a Místico se bautizó como un tipo imprescindible en cualquier función del Consejo Mundial, ya sea en la capital o en provincia, provocando llenazos de bote en bote, y representando al bando de la rudeza como pocos.

Sé que los ejemplos que pongo son de otra magnitud; claro, no es lo mismo perder la cabellera que la máscara, pero el punto fino es que, a la hora de pasar por ese desagradable trance de “pagar” y “ser humillados”, aparece la magia y se oye la música celestial. De pronto, en lugar de estar en el infierno pagando por todos sus pecados, se encuentran flotando en nubes de algodón, reconfortados por el monstruo de mil cabezas que no cesa de vitorearlos.
El sueño ya no es tal. Se ha transformado en realidad. Baste con que El Terrible despierte y disfrute de esta hospitalidad que se le ha dado gracias a un esfuerzo diario llamado tenacidad. Enhorabuena…

Por |2018-12-02T20:48:17+00:0026/septiembre/2012|Opinion|

About the autor:

Revista de Lucha Libre y Box con más de 66 años en el mercado. revistaazul@boxylucha.com.mx