Cuerdas… Cuerdas No. 3036

Hoy recordé a ROBERTO GONZÁLEZ, mejor conocido en el mundo del pancracio como EL SOLITARIO, y me puse a analizar su estancia en la época de oro de la lucha libre mexicana y llegué a la conclusión de que ha sido el ídolo más grande de los aficionados. Esto lo constaté cuando lo llevé a la ASTROPISTA TEXCOCO, el campo de pruebas donde se pulían los gladiadores y nacían las estrellas, y con alegría vi que las taquillas tenían que ser cerradas, pues ya no cabía gente en la arena.

El Solitario, un luchador que dominaba la escuela técnica y la ruda.

En efecto, EL SOLITARIO era un timbre de garantía y un sello de emoción, pues sus combates siempre llevaban aroma de salvajismo o de tecnicismo, según el enemigo. Hay que recordar que este hombre debutó como rudo y levantó división en los fanáticos, pues una gran parte lo ovacionaba y lo animaba a que siguiera en esa escuela, pero EL SOLITARIO era un tipo especial, pues cuando escuchaba que a pesar de ser rudo le aplaudían, se enamoró de las ovaciones y se convirtió en técnico.

El salvajismo abundaba en cada lucha del Solitario. En esta gráfica se enfrenta a Ray Mendoza.

Ya he reportado que lo conocí en un restaurante de San Juan del Rió, cuando estaba almorzando junto a CÉSAR VALENTINO, otro de mis amigos, y éste se levantó y me lo presentó. Desde ese día nació una estrecha amistad y me convertí en uno de sus médicos y lo vigilé con esmero, amén de que en 1973 conviví con él cuando escribí una fotonovela que se llamó precisamente EL SOLITARIO en el que lo convertí en un héroe. Por cierto, ROBERTO le hacía honor a su mote, ya que era un hombre que le gustaba la soledad y la meditación. Tenía buen humor, le gustaba bromear y era muy respetuoso.

Como luchador salvaje, sembró las arenas de furia, ya que era sumamente rudo y desalmado. Le encantaba golpear y que lo golpearan. Sin embargo, el hecho de ser rudo, como lo anoté, y de que a pesar de eso lo ovacionaban, fue uno de los factores que lo indujeron a refugiarse en la ciencia y combatir a quienes en un tiempo fueron sus amigos.

Está gráfica es una de las portadas de la fotonovela que escribió el prestigiado Árbitro donde hacía héroe al Solitario.

En la época que le dedicó a fotograbar la novela, lo escuchamos referirse a su cambio y nos dijo que el hecho de haber sido rudo aprendió muchas debilidades de quienes fueron sus socios, claro que esto lo perjudicó, ya que ello ocasionó que estos redoblaran su coraje y lo atacaran con más saña para obligarlo a regresar con ellos.

Es por eso que después de un minucioso examen relacionado con los ídolos que ha tenido el pancracio, recordando a FIRPO SEGURA, al SANTO, a ANÍBAL, etc., no he hallado a uno que por lo menos lo iguale, ya que EL SOLITARIO era un monstruo como rudo y un maestro como técnico, es decir, dominaba las dos escuelas, cosa que no pasaba ni con el SANTO que dominaba la ruda, pero no destacaba como técnico, ni ANÍBAL que era un gran técnico, pero como salvaje, no la hizo. (CONTINUARÁ)

Mi columna ha terminado, ahora pueden romperla.