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El Villano I, fue víctima de una de estas experiencias.

Hola! Queridos amigos, en esta ocasión hablaremos acerca de lo que puede suceder cuando uno está cansado; como luchador sales nervioso de los vestidores y eso siempre se refleja al subir al ring ya sea en vivencias chuscas que se pueden convertir en trágicas.

Hace muchos años, en la arena Naucalpan, iban a luchar Los Brazos (Brazo de Oro, Brazo de Plata y el Brazo) contra Los Villanos (I, IV y V). Quiero hacer mención que en esa arena fue donde por primera vez se presentó el espectáculo de luz y sonido en la lucha libre, en México, aunque esto siempre sucedía en Japón.

Anunciaron a Los Brazos, pero antes apagaron la luz, echaban humo blanco y sólo iluminaban un poco la arena, la verdad era tanta la obscuridad que salíamos a tientas porque no estábamos acostumbrados a eso.

Cuando el Villano I salió rumbo al cuadrilátero le dijeron que tuviera cuidado porque no se veía bien, él movió la cabeza afirmativamente para decir que todo estaba en orden.

Mis otros hermanos siguieron detrás de él, pero al llegar al encordado no lo vieron, enseguida prendieron la luz pensando que todos estaban en el ring y cual sería la sorpresa de mis consanguíneos cuando vieron llegar al Villano I con la capa enredada en la cabeza y echándole pleito a un aficionado de la primera fila a quien culpaba de su caída.

Resulta que el Villano I no vio bien el pasillo, pisó en el vacio y fue a caer contra los aficionados, al caer la capa la cubrió la cabeza y por eso fue que no se dio cuenta que había pasado. Encaraba y recriminaba al aficionado diciéndole:

Tú me metiste el pie mugroso. Toda la gente se reía porque vio la forma grotesca en que cayó, el aficionado incrédulo no daba crédito a los reclamos que le hacían.

En otra ocasión luchamos en un teatro de Chicago, cuando íbamos a subir al cuadrilátero nos decían que tuviéramos cuidado porque el escenario estaba separado del primero como un metro, había un hueco y no se veía nada. Primero salimos los técnicos al ring y vimos que estaba peligroso el camino del vestidor al salir y pensamos que alguien podía caer y así fue.

Fishman, que en esa lucha se enfrentaba a nosotros, fue quien se perdió en el vacio, cayó en el hueco que antes mencione y hasta allá fui a seguirlo, entre el público lo empecé a golpear; aprovechando la situación pensé:

Aquí lo agarro.- y a golpes lo saque arrastrándolo hasta el ring.

Las cosas no pasaron a más, pero fue algo chusco.

En otra ocasión en la arena Coliseo pusieron una rampa que llevaba de los vestidores al cuadrilátero, para muchos luchadores era algo novedoso y difícil porque no estaban acostumbrados, además apagaron las luces, echaron humo no teníamos buena visibilidad y para colmo habían tirado un refresco por lo que el piso estaba resbaloso.

Al salir el Satánico iba retando a la gente y golpeándose el pecho cuando de pronto se oyó un sonoro golpe; la gente se la pasó toda la lucha risa y risa por el trancazo que se había dado Daniel López.

Esas son algunas de las cosas que suceden y que en cierta forma son parte de la lucha libre. Mando una sincera felicitación a todos nuestros lectores con los mejores deseos para el año venidero y un especial saludo para el señor Carlos promotor de lucha libre de Tizayuca, Hidalgo.

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