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Ayako Hamada les habla de “usted” a las luchadoras de mayor experiencia en el cuadrilátero –como Martha Villalobos o Mima Shimoda- porque así lo marcan las costumbres japonesas. Inclusive, esta gladiadora asegura que en el país del sol naciente existe una especie de internado –con gimnasio y recámaras- especial para las aspirantes a rompehuesos:

“Allá, las jóvenes que quieren dedicarse a la lucha libre deben dejar la casa de sus padres, para internarse y vivir en el gimnasio. A quienes ya tienen conocimientos avanzados, se les permite salir del internado y rentar un departamento con el dinero que tengan ahorrado. Entonces, pueden comenzar a luchar.”

A los 16 años, Ayako Hamada entró a ese internado, en Japón. Tres años después, comenzó a subir a los cuadriláteros, como profesional. Aunque nació en México, tiene la nacionalidad japonesa y, hoy en día, trabaja para Triple A, aunque no tiene un contrato firmado, y sólo viene a cubrir algunas fechas:

“En Triple A quiero levantar mi apellido, y que la gente me reconozca como Ayako Hamada, no como ‘La hija de Gran Hamada’ o ‘La hermana de Xóchitl Hamada’. Además, debo aprovechar que hay pocas luchadoras en Triple A porque, así, es más fácil hacerse de un nombre. Puedo decir con orgullo que, en Japón, estoy reconocida como una de las mejores.

“Me hubiera gustado mucho trabajar junto con mi hermana y mi padre, para sacarle brillo a mi apellido así como Mary, Faby y El Apache lo han hecho como tercia. Ahora, será más difícil que los Hamada podamos luchar juntos, porque mi hermana Xóchitl tiene que ver por su familia, y mi padre vive en Japón. Yo tengo 27 años, aún no estoy casada y quiero seguir con mi carrera por mucho tiempo.”

Ayako Hamada tiene una educación envidiable. Mientras platicamos en la oficina de Martha Villalobos, me pregunta constantemente si no me molesta el humo de su cigarro, y responde a cada una de mis preguntas con mucha claridad. Me comenta que, hace tiempo, desapareció la empresa japonesa para la que trabajaba y que, por eso, ha tenido más tiempo de estar en México:

“Aún hay empresas de renombre en Japón, pero podría decirse que, mientras la lucha libre mexicana vive un momento de auge, la de Japón está un poco apagada. En otras ocasiones, ha sido al revés. Hace poco, celebré allá mi décimo aniversario como luchadora, y me fue muy bien porque, afortunadamente, tengo mucho prestigio en ese país.”

Ayako Hamada vuelve a Japón cada dos meses: “Allá, trabajo para una escuela que realiza seis funciones al año. Junto con la jefa, me dedico a entrenar niñas, y económicamente nos va muy bien. Me sorprende que en México las luchadoras sigan en el mismo sitio preliminar que han tenido desde hace años. En Japón, hay empresas exclusivamente de mujeres, y así se programan carteles, que el público abarrota para ver a las luchadoras. En México, falta muchísimo tiempo para que eso llegue a ocurrir.

“A todos los aficionados, les pido que no me pierdan de vista. Quiero trabajar mucho para que las luchadoras mexicanas sean tan reconocidas como las japonesas. Me encantaría ser Reina de Reinas.”

Amigas, mi correo es: mujeres@boxylucha.net.