Es miércoles y esto significa que una vez más me dan el placer de escribirles porque llegó su texto “Desde la tercera”. En esta ocasión les comentaré sobre la muerte del Hijo del Perro.

El sábado en la madrugada el “Perrito” dejó de existir luego de que el viernes en la noche, luchara en Tijuana junto a Manik, Rey Mysterio Jr., y Xtreme Tiger. Para infortunio de Aguayo Ramírez al salir del cuadrilátero se alcanza a pegar en la ceja del ring, luego, sube muy despacio al ensogado y recibe un empellón hacia las cuerdas donde quedó inconsciente. Acto seguido lo trasladaron a un hospital de aquella ciudad fronteriza y finalmente decretaron que había pasado a mejor vida.

He seguido la nota en diversos medios, con contactos, e investigación, en fin sé de lo que les voy a hablar y en primera instancia me he dado cuenta que aún hay aficionados que le reclaman al “Amo del 619” porque lo acusan de “Asesino”, quiero comentarles que él no le arrebató la vida al “Perrito”. El “Cachorro Aguayo” desde antes de salir del cuadrilátero realizó una maniobra donde se le dobló el cuello, pienso yo, que ahí es donde comenzó la lesión, luego se agravó al golpearse en la orilla del cuadrilátero y culminó con las patadas que le propinaron.

Por otra parte también escuché que le echaaron la culpa a la atención, amigos no quiero entrar en polémica; sin embargo una lesión de esta magnitud es prácticamente mortal, el mismo galeno personal de los Aguayo así lo confirmó, él aceptó que en ningún momento hubo negligencia, simplemente fue una desgracia del pancracio.

Ahora el réferi, él tal vez tuvo que haber parado la contienda, pero para desgracia del “Vástago del Can de Nochistlán”, al momento de caer sobre las cuerdas, parecía que todo iba bien, además de que el árbitro no le ve el rostro a Aguayo, porque está atrás del esteta, nadie se da cuenta de lo que está pasando, hasta que Mysterio le aplicó el 619 y Pedro Aguayo Jr. ya no respondió, es ahí donde se percataron que algo anda mal.

Tengo que mencionar que a todos los gladiadores que participaron en la contienda los llamarán a declarar para deslindar responsabilidades. Les digo, esta acción es algo rutinario porque el Hijo del Perro murió en un espacio público.

En fin, podemos despotricar, echar culpas, pero la realidad es que lo que sucedió es el riesgo al que están expuestos todos los selváticos, y créanme por más responsables que queramos encontrar nada de eso le devolverá la vida al “Líder de la jauría.” Por hoy sonó la tercera palmada, pero al mismo tiempo se escuchó el silbatazo inicial para que arranque la contienda entre el Hijo del Perro vs Héctor Garza, allá en la arena de la Eternidad. Descanse en paz el “Perrito”, estas letras son dedicadas para ti, espero te gusten.

Pd: Dicen por ahí que a los grandes ídolos la vida los recoge a temprana edad para que siempre sean recordados en plenitud de capacidades.