
Cuando comencé a ver Lucha Libre por ahí de los ochentas, debía de tener la edad que ahora tiene mi hija, así que veía las cosas con la magia que los niños ven este deporte, como muchos comencé viendo Lucha por televisión (porque no había Arena en mi ranchito), aquellas funciones en la México que eran transmitidas para Estados Unidos y que los primeros cableros retransmitían para nosotros, también pasaban el viejo programa de Super Stars de la WWF, donde se veían los grandes personajes del wrestling gringo, sin duda la comparación era abismal, mientras en la lucha de nuestro país eran duelos de pesos medios y semicompletos ágiles y llenos de castigos y llaves, en la WWF eran pesos completos golpeándose pero basando mas su lucha en los personajes que portaban. Dos ángulos diferentes, que para mi, como niño, constituían un mismo y un todo, lo mismo admiraba al Rayo de Jalisco Jr. que a Rick “the dragon” Steamboat, o a Lizmark que al granjero Hillbily, detestaba a los Infernales de igual forma que a Adrian Adonis, repudiaba a Sangre Chicana igual que a los tramposos de Hart Foundation. En ese entonces poco sabia de Pagos por Evento, mucho menos de carteleras de aniversario, de trofeos o logros, mucho menos de grades llaves o castigos, todo se basaba en continuar las películas del Santo y Demon en la pantalla chica, todo era: o bueno o malo, o blanco o negro, o técnico o rudo.
En ese contexto inicio este especie de anecdotario de los luchadores que mas me marcaron como infante, aquí no hablare de purezas de estilos, aquí no hablare de absurdas rivalidades o mal formados ángulos, aquí no criticare a los villamelones, aquí simplemente recordare a luchadores que con mis ojos de niño me hicieron creer en la magia de la Lucha Libre. Muchos, sobra decir, que son mas que malos, malísimos; empero a los ojos de un niño eso es indiferente. Espero esto sea de su agrado.
Comienzo entonces con la pareja de corpulentos luchadores, ambos de similares fisonomías pero rostros muy diferentes para aparentar parentesco: Jim Brunzell y Brian Blair, que con esos nombres nunca hubieran destacado en un medio tan competido como el de la lucha, lleno de mejores cuerpos y mejores estaturas, a alguien se le debió ocurrir (tal vez a Vince) presentarlos como The Killer Bees (las Abejas Asesinas) basándose en la exitosa película de los ochentas del mismo nombre (en ese entonces quien iba a pensar en derechos de autor), usando en apariencia solamente un calzón a franjas amarillas y negras, sin embargo las parejas rudas de ese entonces (the Hart Foundation, Volkof y Iron Sheik, Greg Vallentine y Brutus Beefecake, Don Muraco y Bob Orton jr. entre otros) eran en demasía ruines y viles, usando cualquier pretexto para atacar al dos por uno y debilitando al rival en turno, mientras que el otro miraba pasmado como su pareja era destrozada, impedido por el respeto al referee no podía intervenir directamente, entonces, ¿qué hacer?, ¿los malosos se saldrían con la suya?, Yo, que veía la escena esta indignadísimo echando rayos y centellas y practicando mi, en ese entonces, incipiente mal lenguaje. El “no aporreado” del Enjambre bajaba del ring y sacaba a su compañero, metiendose ambos bajo el enlonado, algo inusual, unos segundos después, regresaban enfundados ambos en mascaras con las mismas franjas características de esos insectos con aguijón. Valla sorpresa, algo aun no visto por mí en la lucha americana: “enmascarados”. Los rudos trataban de continuar con su castigo pero, oh sorpresa, el victimario ahora estaba recuperado (se trataba del otro rival) y respondía los golpes con mayor poder que el de ambos rufianes, las mascaras también les servían para entrar al ring sin dar el relevo diciéndole al 5 sobre el ring que él que se encontraba en el ring era el mismo que era castigado. Todo el coraje que el niño que un día sería Reynek se transformaba mágicamente en jubilo desbordante pidiéndoles a los parientes de Pistachón Zigzag que continuaran con su ataque desbordado sobre los maloras y ganaran la lucha. Lo cual generalmente sucedía.
Nunca llegaron a lucir los campeonatos de parejas, a pesar de que tuvieron varias oportunidades ante varios de los campeones de esa época (The Brithish Bulldog’s, Valentine y Beefcake, the Hart Foundation y The Demolition). Un día simplemente desaparecieron de las carteleras de la WWF. Creo que la UWF en los 90’s los revivió y hasta campeones de esa promoción fueron. En mi colección de dvd’s solo tengo la lucha que dieron ante Volkof f y el Iron Sheik en el WM III y su participación de manera individual en un Rumble en otro WM, sin embargo en ninguna de estas luchas refleja el hechizo que ambos luchadores pusieron en mi infancia y por la cual aun sigo admirando la lucha libre, nunca me empeñado en conseguir esos videos porque casi estoy seguro de que matarían mucha de esa magia.





Abril 2010
Marzo 2010

